Archivo | abril, 2014

Una noche en el Conde

¿Lugo?… si a Lugo… Ir a hacer un concierto a 1000 kilómetros de distancia saliendo el mismo día del concierto para volver al día siguiente suena cuento menos temerario. Pero ¿¡quien dijo miedo?!

El sábado día 5 de abril a las tres y cuarto de la mañana el despertador suena atronadoramente como gritando “¡Arriba chicos que hoy tenemos jaleo!”. Una ducha rápida, un repaso para asegurarnos de no dejarnos nada y para el aeropuerto. Llegamos con tiempo suficiente y relajados de saber que teníamos asiento numerado, no hace demasiado tiempo que había que sentarse en el suelo haciendo cola para coger sitio con esta compañía aerea. Una vez en el avión miro la hora, el vuelo dura una hora cuarenta, ir de una punta a otra de la península dura lo suyo así que intento relajarme (lo que puedo, mis piernas no son precisamente de la medida del espacio entre asientos).

Llegamos a Galicia atravesando capas y capas de nubes para aterrizar en Santiago pegando un bote en el asfalto que mira que hemos viajado veces y aun asi nos miramos con cara de “jodeeeer!!”. Salimos del avión y allí estaban esperándonos Katy y Oscar con un cartel que rezaba “Benvinguts! Mr Bruce and Mrs. Patti”…. Durante el viaje a Lugo vamos charrando y paramos a desayunar. Me pido un bocata mini para no comer demasiado y me ponen uno que casi no cabe en el plato… Llegamos a Lugo, al  Conde, una cervecería decorada con gusto con diferentes fotos del Boss incluída una columna monográfica. Dejamos todo y vamos a buscar el equipo que se iba a utilizar por la noche para el concierto. Al final tuvimos que pasar un par de horas entre viajes y llamadas hasta acabar con un equipo decente y una prueba de sonido satisfactoria. Nos vamos a comer.

Nos llevan a Becerreá (palabra que no consigo pronunciar bien en todo el día, maño que es uno). Allí pasó algo sorprendente. A Olga no le gusta el pulpo y lo primero que nos ponen delante es efectivamente pulpo. Lo pincha con educación se lo lleva a la boca y…. ¡milagro!, una sonrisa se refleja en su preciosa cara de oreja a oreja. “¡Por Dios que bueno!”. Realmente lo era, el mejor pulpo que habíamos probado jamás. Después nos pusieron buey, bien sólo tengo que decir que mi intención era comer dos o tres trozos para cuidarme para la noche y cuando el primer trozo rozo mi paladar mi intención salió corriendo por la puerta y acabamos con una impresionante panzada de una carne impresionante. Después de la comida sacaron una guitarra y allí mismo sonaron Glory days y Streets of Philadelphia antes de agradecidos y llenos cual balones volver a Lugo.

La reglamentaria siesta y cuando se acerca la hora vamos al bar. El concierto se fue casi a las tres horas y se concirtió en una fiesta con agradecidos momentos íntimos y muy buen rollo. Subió a tocar Brea con su espléndida guitarra de 12 cuerdas (gracias por dejármela para The river) y tocó una canción compuesta expresamente para la ocasión. Oscar subió en el Waitin para rememorar el día en que su hijo Iker subió a cantarla y a escaparse de Bruce… Y bueno, todo muy alegre y divertido.

Al acabar el concierto fuímos a un par de bares de Lugo y sobre las seis, 27 horas después de sonar el despertador caímos rendidos en la cama.

Al día siguiente fuímos a pasear por Lugo y dimos la vuelta a la muralla, preciosa. El día por fín enseñaba un poco el sol. Comimos menos copiosamente que el día anterior (aunque ese calamar también quedara en mi memoria) Y tras otro breve descanso llegaron las despedidas y después  fuímos al aeropuerto. El vuelo, el coche y sobre las dos de la madrugada nos acostabamos. Dos días muy, muy intensos.

Sólo podemos estar agradecidos a todo y a todos. Sois muy especiales galegos, muy buena gente. Gracias a todos y esperamos repetir algo así pronto. ¡¡Hala pues!!

 

Sergio Gisbert Lugo

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Una noche en L`Estoneta

Hace un par se semanas tuvimos la suerte de ir a Vilanova de Bellpuig a tocar. Digo la suerte, porque el motivo era el 25 aniversario del restaurante L`Estoneta, un lugar con solera que es parte de la historia reciente de Vilanova.

Salimos de noche el 29 de marzo, esa era la noche que cambiaban la hora así que sólo un día más tarde habríamos viajado de día. El coche iba cargado hasta los topes. El equipo de sonido, instrumentos y nada más y nada menos que dos adultos, tres niños y un perro. El viaje fue divertido entre juegos y risas. Llegamos al restaurante y conocimos a Pep que desde un primer momento nos colmo de atenciones (incluido un macro paquete de chuches para los niños). Un rápida prueba de sonido y un momento de relax con paseo incluido por el pueblo.

Cuando subimos al restaurante nos encontramos directamente con la gente que había venido al pueblo de fuera para el concierto. Nuria, Jesús, Arancha, Sonia, Marc, Sonia, María Teresa, Patricia, Alvaro… y seguro que me dejo alguno (perdón por mi memoria), desde Madrid, Zaragoza, Barcelona, Alfajarín, Almacelles, Matadepera y algún sitio más. Del pueblo un montón de gente alegre y dispuesta a pasarlo bien.

La cena fue maravillosa. Nos dijeron que eran raciones pequeñas como de picoteo, lo que no nos dijeron es que no había límite, estaba todo buenísimo, los platos salían y salían y nuestras tripas crecían y crecían… jeje.

Durante el concierto se fueron sucediendo peticiones y momentos intensos basados en recuerdos y vivencias del mismo restaurante y sus dueños. La sala pequeña y acogedora esta repleta de fotos del Boss y todo se conjuntaba entre la música y el ambiente. Fue especial Jack of all trades como también lo fueron Racing in the street y Drive all night, tres canciones muy intensas que encierran mucho sentimiento. Y hubo incluso robo de micrófono entre canción y canción. La gente bailaba entre las mesas en las rápidas y se volvía a sentar en las lentas, muy divertido. La noche acabó como había empezado con alegría despidiéndonos de nuestro nuevos amigos de L`Estoneta (mil gracias Pep y familia) y de los que ya empezaís a ser mi nueva familia.

Personalmente fue un día especialmente emotivo porque cosas de la vida fue la primera vez que iba con mi familia en pleno a uno de mis conciertos. Ver a mi niña al final del concierto mirándome alucinada no tiene precio. Y sobre todo este concierto quedara para siempre en mi corazón y en mi alma como el último concierto al que fuímos con mi gran amigo, mi compañero, nuestro querido perro Jack. El una vez más se quedo a dormir afuera escuchándome de fondo por eso los que vinisteis no lo visteis. Pero durante la noche yo sabía que me oía y en parte esa noche cante para él.  Pocos días después se fue a descansar al cielo de los perros donde algún dia nos reuniremos para correr juntos otra vez.

https://www.youtube.com/channel/UCyMSMkCl2H-3ivqclR154fg/videos

 

Sergio Gisbert - Jack

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Sergio Gisbert - Estoneta

 

 

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