Archivo | julio, 2014

Quedada tuitera en el Voila!

El último concierto en el café Voila! de Manresa se convirtió por arte y gracia de mi amigo Vicente en una quedada tuitera de lo más peculiar. Vicente había quedado con unos amigos suyos todos ellos bruseros acérrimos y eligió como punto de encuentro mi concierto.

Al llegar a Manresa tras saludar a Inma y Xavi del Voila! y chequear el sonido nos fuimos al restaurante Globus como siempre. Al entrar, en la terraza nos recibe la congregación, catalanes, valencianos, un maño y una italiana de Londres. Cenamos entre anecdotas y risas en tres idiomas a la vez que curiosamente se amoldaban hasta el punto de no darse uno cuenta de en que idioma se hablaba con comida y bebida abundante, y muy buen rollo, mucho. Esa noche escuche datos y anécdotas de conciertos del Boss como para escribir un libro.

Ya en la cena empiezo a definir el setlist en mi cabeza, hoy sería un concierto…….     friki.

Al llegar al Voila tomamos una copa antes de empezar y nos ponemos en faena. Por primera vez en mi vida toco en la misma noche y de manera acústica cositas como Backstreets, NYC, Racing in the streets, Drive all night, Incident, Thunder road y Born to run ac. Al final entre estas canciones y otras muchas el concierto se fue a las dos horas y cuarenta minutos. Yo que arrastraba un catarro mal curado noto como la voz se me va rompiendo cada vez más. Pasadas las tres de la madrugada termina el concierto. Todo el mundo parece contento así que me siento satisfecho.

Quiero dar las gracias a los que os acercasteis al concierto y sobre todo a los locos tuiteros que se sabían todas y cada una de las letras. Espero que se repita, sois una gente estupenda. A quien le interese en youtube hay un montón de videos de ese día (canal vfeneboss). Gracias.

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Una noche en Preixana

Nuestro amigo Pep de Vilanova de Bellpuig me recomendo para tocar en Preixana un pueblo vecino. Cuando tocas al aire libre en una plaza suele ser con el grupo. Si es un concierto al uso, la gente baila o esta atenta al escenario, sin embargo cuando se toca durante la cena uno ya se espera ser algo así como la música de fondo. Con banda detrás es fácil tocar en esas condiciones pero al tocar sólo es algo más durillo. Sin embargo el concierto de Preixana fue divertido y especial.

Llegamos algo justos de tiempo porque tanto charrar en el coche me pase el desvío de largo y a punto estuvimos de llegar a LLeida… en fin, al llegar a Preixana entramos en una plaza antigua y bonita llena de mesas y con un par de barras. No hay escenario, un par de bafles puestos en el borde de una calle que baja sobre la plaza es el sitio indicado para montar el equipo. Nos amoldamos al lugar y queda bien, sentado alto de manera que me puedan ver desde toda la plaza. El concierto se retrasa para que la gente empieze a comer la estupenda cena artesanal que se sirve. Hay buen ambiente, ríen y hablan en las mesas, es agradable. Pienso que no se si me harán mucho caso pero intentando quitarle importancia a eso de las once de la noche empiezo a cantar. Ya desde el principio noto que se me presta atención, no todo el mundo, es natural, tampoco pretendo que dejen de hablar o reir para escucharme pero lo cierto es que poco a poco y mientras va avanzando el concierto veo todas las sillas vueltas hacia mi, genial. Me han anunciado como homenaje a Bruce Springsteen pero como veo que hace más efecto un popurri cada vez me desvío más del guión tocando todo tipo de clásicos. El concierto acaba entre sonrisas y aplausos y levantando triunfal a un niño de unos 3 años que ha estado jugando a pocos metros todo el rato y que me ha robado parte del protagonismo…

Dar las gracias a Leila, a Pep, a los que vinisteis de fuera y a toda la gente de Preixana por la acogida y el buen rollo. Muchas gracias a todos.

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Una tarde en Esplugues

Cuando terminó el periplo en Lugo, Oscar Santiso, mi nuevo e hiperactivo amigo me dijo que me iba a conseguir un bolo por Barcelona. No tardo mucho, a los pocos días me pasa el teléfono de Xavi del restaurante L´avenç en Esplugues de Llobregat, en seguida nos ponemos de acuerdo y acordamos un día y hora.

Todo muy normal salvo que por exigencias horarias el concierto tenía que ser por la tarde. Al llegar allí nos encontramos con un local a pesar de su tamaño acogedor, una terraza enorme para estar a la fresca y un interior amplio. Esa tarde hay partido del mundial de futbol, nada menos que Brasil-Chile. En vez de empezar el concierto a las 19:30 decidimos esperar a las 20:00 para dar tiempo a que acabe el partido pero… acaban empatados a cero y hay prórroga… asi que decidimos empezar con el partido en marcha. El local es tan grande que en el fondo esta el concierto y unos metros más allá y sin volumen las televisiones siguen funcionando bajo la atenta mirada de los futboleros.

El concierto fue bien, de hecho era divertida la situación, a parte de que dada la hora tuve público infantil (nada menos que seis niñas sentadas en primera fila). El momento culminante de la interacción entre concierto y partido vino cuando me tocaba tocar i´m on fire y en ese momento iban a empezar los penaltis, ante los gritos que ello iba a suponer decido hacer una pausa para los que quieran fumar y para ver los goles of course.

Después todo siguió con buen pie y fue otra gran… tarde jeje. De hecho acabar a las diez es una experiencia placentera, el trabajo hecho y una estupenda cena en la terraza con los amigos barceloneses, genial.

Oscar que venía desde Lugo al final se quedo por motivos urgentes, una pena pero el 2 de agosto con Spirits nos sacaremos la espina. Muchísimas gracias a Xavi y a todos sus colegas y a todos los que vinisteis a pasar el rato. Gracias a todos.

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Una noche en Sabadell

De vez en cuando me preguntan si me pongo nervioso antes de salir a tocar, y la respuesta siempre es la misma… por supuesto, claro que me pongo nervioso. Hay demasiadas cosas en juego antes de salir al escenario para saber con seguridad que todo va a salir bien, luces, sonido, estado de la voz, estado de la memoria, nerviosismo, actitud del público, cantidad de público, local en el que se toca, hora a la que se toca, cansancio, tiempo que hay que tocar (o que te dejan tocar), y sobre todo el nivel de exigencia del público, nivel de exigencia del promotor y todavía más importante el nivel de exigencia que uno se pone a si mismo. Todo ese compendio de cosas unidas hay que controlarlas y quitarles importancia para poder concentrarse y actuar de una manera natural, pero eso si, es necesario estar nervioso sino no valdría la pena, supondría que no te importa lo que haces y muchísimo peor, que no te importa el público.

Hay una cosa que puede elevar el nivel de nerviosismo y esa cosa es sin duda cuando tocas delante de gente conocida, delante de los tuyos. En esos casos el nivel de autoexigencia es mayor. Tenía pendiente hacer un concierto en Sabadell, lugar donde vive parte de mi familia y un montón de amigos y conocidos que no me habían visto actuar y querían verme. Teniendo en cuenta que estoy hablando de edades que comprenden entre niños y ya bastante adultos decidí que sería en un teatro.

Hace unos meses mi amigo Oscar, ilustre barbero me comento mientras estabamos en faena de tijereteo que me podía conseguir un concierto en el teatre Sant Vicenç de Sabadell. La idea me pareció buena y cuando días más tarde me llevo a ver el local me ilusione con la idea. Al preparar el repertorio esta vez tenía que tener en cuenta diferentes factores pero todo supeditado a una cosa, el silencio. Cuando tocas en un teatro el silencio en la escucha suele ser total lo que proporciona la oportunidad de cantar con más tranquilidad y sin esforzarse tanto en concentrarse. Es realmente placentero comparado con la pelea constante que son los conciertos en fiestas y según que locales.

La promoción a cargo de Josep fue perfecta (gracias) y quitando un pequeño problema con la disponibilidad de las entradas en preventa llegó el día del concierto.

Cuando sales al escenario en un teatro no ves mucho, una banqueta, una guitarra, un banjo, una mandolina y un micro. Detrás ocho o diez metros de escenario vació y delante oscuridad, oscuridad y tras los primeros aplausos al salir un silencio sepulcral que te hace pensar si realmente habrá alguien. Al sentarte ves o más bien vislumbras a los de la primera fila. Sonríes, coges aire y a capella empiezo a cantar “My beautiful reward”. El sonido es perfecto, tan perfecto que mejor no pensar en cometer demasiados fallos. Sin embargo se disfruta, el público aplaude entre canción y canción y guarda un silencio absoluto durante la interpretación. Disfrutas, sientes como cada palabra sale de tu boca y se proyecta por el teatro, el repertorio muy variado incluye temas propios y versiones de todo tipo, unas pensadas para unos y otras para otros. Al final sientes pena de acabar porque ha sido una noche mágica y emocionante, le he cantado al amor, a la amistad, al pasado y al futuro, a mi familia de Zaragoza y a mi familia de aquí, a gente que quiero y a desconocidos que me sonríen al acabar. Ha sido precioso, un placer, una noche inolvidable.

Tras el concierto salgo a saludar a todos esos amigos viejos y nuevos que me aguardan en la puerta. Quiero daros las gracias a todos, compañeros y amigos de trabajo y desventuras, amigos venidos de fuera, a los que no os conocía y sobre todo a mi familia por apoyarme y aplaudirme. Yo cantaba para todos vosotros, gracias a todos.

Sergio Gisbert - Banjo

Sergio Gisbert Sabadell 2

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